Lic. Arturo Prins

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Lic. Arturo Prins

Fortalecer la calidad docente


Fortalecer la calidad docente


Arturo Prins
Arturo PrinsPARA LA NACION

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29 de julio de 2019  
Sarmiento anunció en 1845 que haría "un disparate grande y sublime". Preocupado por los pobres sin educación, propuso " hacer de toda la República una escuela". Conoció la calidad educativa de Europa y de Boston, ciudad donde admiró la formación de sus docentes. Por ello, con el que sería padre de la educación norteamericana, Horace Mann, y su esposa, Mary, decidió traer maestras a la Argentina. Sarmiento veía en la mujer a una mentora de niños, con más idoneidad pedagógica que el varón. "De la educación de las mujeres depende la suerte de los Estados", llegó a decir. Así, con Mary Mann, convocó a maestras. Enseñar a leer y escribir era el punto de partida, pues para Sarmiento la riqueza de un país dependía de su capacidad intelectual e industrial, que la educación debía formar. A las maestras se les ofrecía un buen salario, y ya en el país, la enseñanza del idioma en cuatro meses.
Con Sarmiento presidente llegaron las primeras docentes (1869). Hasta fin del siglo, por una política de Estado seguida por Avellaneda y Roca, vinieron 65 (solo 4 eran varones). Las "hijas de Sarmiento", así se las llamaba, venían a fundar un sistema educativo, pues no teníamos docentes preparados. En 1878 se crea la primera escuela normal en Paraná y luego otras en las capitales de las 13 provincias de entonces. Las maestras norteamericanas las dirigieron y formaron docentes, con exigencias monitoreadas por inspectores y por el mismo Sarmiento, ya como inspector de enseñanza.
Bajo la presidencia de Roca (1884) se concretó el sistema educativo (ley 1420), poco después que Francia e Inglaterra. Se cumplía el eslogan "Educar al soberano", que Sarmiento lideró con la Generación del 80. En el siglo XX teníamos un sistema de los más avanzados del mundo, y por entonces estábamos entre los países más desarrollados. Se hacía realidad aquello de que "una sociedad depende principalmente de lo que está en la cabeza de las personas." Así logramos escolarizar y alfabetizar.
Tan avanzado sistema de educación involucionó. Hoy solo el 46% de los alumnos terminan el ciclo escolar obligatorio. Las pruebas PISA y otras evalúan alumnos de escuelas públicas que califican mal. Las pruebas Enseñar indican una causa: en 2018 evaluaron en 23 provincias a 11.941 estudiantes de 464 institutos de formación docente; el 40% de estos futuros maestros tenían dificultades en lectura y escritura; el 34% enseñaban en escuelas. Si la formación del docente es deficiente poco podrá esperarse del alumno. El 60% de los alumnos pobres del último año del secundario no comprenden lo que leen. El sistema educativo se deterioró, junto con el país. Como hace 174 años, necesitamos maestros de maestros. Sin ellos, toda política educativa fracasará.
En 2006, argentinos preocupados, como Sarmiento, por la pobreza crearon la asociación civil Proyecto Educar 2050, que preside Manuel Álvarez Trongé. Bajo el lema "Contra la pobreza, buena educación", se propone ubicar al país entre los de más alta calidad educativa, en el año que la identifica.
Educar 2050 toma ejemplos como el de Finlandia: en 40 años logró la mejor formación de maestros bajo la idea de que "la calidad de un sistema educativo no puede ser más alta que la calidad de sus docentes." El sistema finlandés elige a los mejores, a quienes exige un máster para recibir un buen salario. En la Argentina, señala Educar 2050, hay un crecimiento de docentes empleados del Estado, empleador poco exigente, cuando hoy se apunta a la profesionalización y jerarquización. El salario no retribuye calidad e innovación, sino antigüedad y cargo directivo. Se debe fortalecer la calidad docente y que los sindicatos admitan salarios acordes a ella. Sin calidad educativa, indica Educar 2050, el alumno de condición social vulnerable no accederá a empleos calificados para dejar la pobreza. Por ello es crítico lograr instituciones que formen docentes con garantía de calidad. Hoy son más de 1500. Muy pocas universitarias. Las no universitarias reciben la mayor cantidad de estudiantes, muchos con instrucción secundaria deficiente. De aquí surgen maestros. En 2018 la Legislatura porteña sancionó una ley que creó la universidad docente UniCABA, con el voto oficialista y el rechazo de la oposición y los gremios.
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Ante un panorama que demora la recuperación de la calidad docente, Educar 2050 afirma que la dirigencia argentina poco sabe y poco se preocupa por la educación. ¿Habrá que tener otra Generación del 80? A ello apunta su campaña en las redes:#YoVotoEducación.

Estadística para crecer

Estadística para crecer

Arturo Prins
Arturo PrinsPARA LA NACION
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2 de julio de 2019  
El economista, ingeniero y sociólogo Alejandro Bunge (1880-1943) fue nuestra mayor autoridad en estadística y un visionario de la economía del conocimiento. Dirigió los primeros organismos estadísticos del país. Consideraba la estadística una ciencia social en que la economía veía la realidad, sin omitir u oscurecer los datos que personas idóneas debían confeccionar. Con ellos y otros que formuló (costo de vida, precios, salarios), observó que tras 30 años de progreso económico (1878-1908) hubo 15 de paralización (1909-1923). "Nuestra economía -decía- es una sumisión a las grandes potencias, que nos compran materia prima barata y nos venden manufactura cara. La fuente de la riqueza no puede estar solo en tres o cuatro cultivos y en el ganado; las industrias estimulan el progreso de las ciencias: de la química, la física, las matemáticas, las ingenierías, conocimientos todos requeridos para crecer."
Se anticipó así a los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), que en 1963 decidieron medir la inversión en investigación y desarrollo (I+D), base de la economía del conocimiento. Reunieron a estadísticos en Villa Falconieri de Frascati (Italia), cuyo fruto -el Manual de Frascati- estableció normas de medición y definió la I+D como la generación de conocimientos científicos para que la industria produzca alto valor agregado, riqueza. El manual y sus actualizaciones fueron tenidos en cuenta por los países de la OCDE para diseñar sus políticas de crecimiento.
El Grupo Redes, asociación civil argentina, confecciona desde hace casi 25 años dicha estadística de los países iberoamericanos y de EE.UU.-Canadá, las naciones americanas que más invierten en I+D. Creada por el filósofo Mario Albornoz, experto en política científica e investigador del Conicet, cuenta con profesionales y 28 instituciones de América y la Península Ibérica que proveen información a la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (Ricyt). La Unesco y la OEA apoyaron la iniciativa y la Organización de Estados Iberoamericanos es su principal sostén.
La Ricyt muestra series estadísticas desde 1990 ( www.ricyt.org) y en su anuario impreso comenta la evolución o involución de cada una, país por país, por períodos de 10 años. La edición 2018 trae 34 indicadores (década 2007-16) que permiten conocer: los diferentes PBI y población; quién invierte en I+D (gobierno, empresas, universidades y fundaciones); campos de aplicación y disciplina científica que ejecuta la I+D; patentes propias y extranjeras con la consecuente autosuficiencia o dependencia económica de cada país; número de científicos; publicaciones cada 100 investigadores, y otros datos comparativos de importancia. Así como se requiere información para implementar políticas de energía, agroindustria o salud, ignorar la estadística de ciencia y tecnología demora decisiones con consecuencias en el desarrollo económico y social. La Argentina ignoró el Manual de Frascati y no consulta la Ricyt, aunque felizmente acaba de sancionar una ley de economía del conocimiento que debería mejorar nuestros muy malos indicadores.
El anuario Ricyt 2018 analiza la economía de la región. El PBI de América Latina-Caribe (ALC) creció en 2007-16 un 42%, pero la inversión en I+D sigue en baja: 3,1% del total mundial; solo mejor que África (2,2%) y muy por debajo de EE.UU.-Canadá (26,7%). Iberoamérica invierte en I+D el 0,77% de su PBI y ALC, el 0,67%. Portugal y Brasil sobresalen: 1,29% y 1,28% de sus respectivos PBI en 2016. España, 1,19%, y el resto de los países, menos de 0,60%. La Argentina: 0,53%. Los países de la OCDE: 2,34%. Nuestra dirigencia política desatendió la incidencia del conocimiento en el desarrollo económico.
Un aspecto alarmante en la región es la baja inversión de las empresas en I+D, causa principal de crecimiento. En países desarrollados invierten del 50% al 75% de la I+D. En 2016, en Iberoamérica: 38,5%; en ALC: 34,8%. La Argentina descendió del 29,3% (2007) al 18,2% (2016); nuestro gobierno invierte la mayor parte (73,1%) y los científicos siguen solicitándole más fondos. El gobierno de Estados Unidos aportó el 25,1% y las empresas, 62,3% (2016); por eso el país crece, mientras la Argentina decrece por falta de empresas innovadoras. Otro dato importante es nuestra baja protección del conocimiento (patentes), por lo que investigaciones relevantes las explotan otros países. Es hora de atender la estadística -como señalaba Bunge hace un siglo- para crecer.

Los recursos naturales y el desarrollo

Arturo Prins 
Director Ejecutivo de la Fundación Sales

Suele decirse y repetirse que la Argentina tiene importantes recursos naturales. Salvador San Martín, que fuera subsecretario de Energía y Combustibles (1959), secretario de Industria (1962), presidente de Cometarsa del grupo Techint y productor frutícola, se refería frecuentemente al tema. Por sus viajes a Japón, donde residía uno de sus hijos, estudiaba y comparaba las economías japonesa y argentina. Desde 1984, como director de la revista Papiro, le solicité artículos sobre esos estudios.
En ellos sostenía que la Argentina era pobre en recursos naturales, según indicadores que mostraban el porcentaje de estos recursos respecto del total mundial, en cada país: en petróleo, por ejemplo, mientras los países árabes poseían el 61,1% de las reservas mundiales, la Argentina tenía el 0,34%; en otras energías (gas y carbón) y en la mayor parte de los minerales, poseíamos recursos muy por debajo del 1% mundial. En agricultura (trigo, maíz, algodón, arroz) no alcanzábamos el 2%; sólo superábamos este porcentaje en lana (5,1%) y lino, nuestra mayor riqueza natural de entonces, que nos ubicaba primeros con el 29% del total mundial. En ganadería no teníamos porcentajes elevados: equinos (5%), vacunos (4,6%), ovinos (3%), caprinos (0,7%) y porcinos (0,5%). San Martín subrayaba que Japón, con menos recursos naturales que la Argentina y a casi 40 años de las bombas de Hiroshima y Nagasaki que lo destruyeron, era la tercera economía del mundo. La Argentina, según el economista estadounidense Samuelson, era en 1945 la promesa para ocupar el segundo puesto, con tanto oro que dificultaba la circulación en los pasillos del Banco Central; sin embargo, estábamos entre las naciones de bajo desarrollo. Samuelson afirmaba que había cuatro tipos de países: los desarrollados, los subdesarrollados, la Argentina y Japón.

¿A qué se debe una evolución tan distinta y opuesta? se preguntaba San Martín. Y respondía: “No es la posesión de grandes recursos naturales la que determina el progreso; muchos países resurgieron de las ruinas por la inteligencia aplicada a la innovación tecnológica y el avance científico. Nuestras exportaciones tienen un valor menor, como consecuencia de un menor contenido de inteligencia, lo que los `doctos´ llaman valor agregado.”
A más de 30 años de esta reflexión, un reciente estudio del Banco Mundial –The Changing Wealth of Nations– introduce un indicador al que denomina “capital natural”, por el cual se miden los recursos energéticos (petróleo, gas, carbón), minerales, agrícolas, etc. de cada país. A este capital se le da un valor per cápita, como complemento de la medición tradicional del PBI per cápita. La Argentina está muy rezagada en América Latina, con un capital natural de USD 16.185 por habitante. La superan Venezuela, que encabeza el ranking con USD 70.151 por sus importantes reservas petroleras; Chile, Brasil, Panamá, Ecuador, Perú, Costa Rica, Uruguay, Paraguay y Bolivia que cierra la lista con USD 17.527. Países desarrollados tienen menos capital natural que éstos: China (USD 15.133 per cápita), Alemania (USD 7.701), Japón (USD 3.741), Singapur (USD 56) con un PBI per cápita mil veces mayor (USD 52.000). Los árabes lideran el ranking mundial en capital natural: Qatar (USD 660.305), Emiratos Árabes (USD 259.428), Arabia Saudita (USD 252.186), Oman (USD 95.238).

Estos estudios permiten ver la incidencia de los recursos naturales en el desarrollo, especialmente en la Argentina que basa su economía en ellos, sin agregado de inteligencia y conocimiento.

Revista Criterio, Junio 2018

La Argentina alienta el tabaquismo

Arturo Prins
Arturo PrinsPARA LA NACION
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31 de mayo de 2018  
Hace 30 años, el 31 de mayo de 1988, las Naciones Unidas (ONU), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud instituyeron el Día Mundial Sin Tabaco, para crear conciencia sobre los efectos nocivos del cigarrillo y promover políticas que lo eviten. El mismo día en 2012, Ban Ki-moon, entonces secretario general de la ONU, decía: "El tabaco y la pobreza forman un círculo vicioso, pues son los pobres quienes más fuman y sobrellevan la carga económica y sanitaria del consumo de tabaco". Efectivamente, la mayor parte de los más de mil millones de fumadores pertenecen a esa condición social.
Por ello la OMS presentó en 2003 el Convenio Marco para el Control del Tabaco, uno de los más respaldados en la historia de la ONU: 181 países lo ratificaron, entre ellos, los principales productores de tabaco. La Argentina se niega a hacerlo porque senadores de provincias tabacaleras se oponen. Más aún, en diciembre último la reforma tributaria redujo el impuesto al cigarrillo, contradiciendo a la OMS, que aconseja incrementarlo. Criticaron la medida la Sociedad Argentina de Cardiología y la Fundación Cardiológica Argentina, señalaron que así se estimulan el consumo y sus consecuencias, las enfermedades cardiovasculares, principal causa de muerte en el país y el mundo.
Esto conlleva un costo muy elevado: América Latina gasta en enfermedades del tabaquismo más de 33.000 millones de dólares por año y la recaudación impositiva por venta de cigarrillos solo cubre el 37% de semejante gasto. En la Argentina significa el 12% del costo de salud para atender 20.627 diagnósticos de cáncer, 14.405 accidentes cardiovasculares y 68.100 internaciones. El Gobierno tiene aquí una oportunidad de reducir gasto público, que tanto le preocupa, y evitar la mayor parte de las 44.000 muertes anuales por tabaquismo.
Nuestra protección al tabaco comenzó en 1972, cuando con el 7% del precio del cigarrillo y otros recursos se creó el Fondo Especial del Tabaco (FET), para promover su cultivo. El diputado salteño Pablo Kosiner lo definió recientemente como "una conquista histórica, resultado de la lucha de las provincias tabacaleras, con Salta a la cabeza". Ninguna actividad agrícola recibe un subsidio semejante, que la Cámara de Productores de Tabaco agradeció recientemente al celebrar sus 50 años. El Ministerio de Agroindustria retribuyó el agradecimiento indicando que optimizará el FET y creará el Instituto Nacional de la Actividad Tabacalera. El Gobierno, además, incorporó el FET al Plan Belgrano, para las provincias del NOA.
La Argentina se aparta así de los 181 países que siguen las recomendaciones de la OMS -entre los que están nuestros principales compradores de tabaco (China, Rusia, Brasil y otros)- y se aísla de acciones internacionales que se están articulando. Todo eso se contrapone al proclamado objetivo oficial de "pobreza cero", pues el tabaquismo agrava la pobreza.
La OMS proyecta reducir un 30% el consumo de tabaco en 2025, cuya prevalencia ya está disminuyendo. La Fundación Bill y Melinda Gates destinó millones de dólares a programas antitabaco. El papa Francisco ordenó que no se vendan más cigarrillos en el Vaticano. Varios países enfrentaron y ganaron demandas legales de tabacaleras, entre ellos, Uruguay, por la que le inició Philip Morris, la mayor del mundo.

Un activista antitabaco, el médico Derek Yach, exdirectivo de la OMS y principal impulsor de su convenio marco, preside la Fundación para un Mundo Libre de Humo, para ayudar a los fumadores a dejar de fumar. La fundación decidió, con condiciones y subrayando su independencia, recibir mil millones de dólares de Philip Morris en 12 años, pues vio que por primera vez la tabacalera decidió revisar seriamente su negocio.
Una provincia tabacalera, Misiones, ya ensaya sustitutos: ganadería para producir carne y leche; frutales; hortalizas, o el mamón, cultivo frutal muy rentable si alcanza niveles de producción altos, como en Brasil, que logró 170.000 kilos por hectárea, con beneficios mucho mayores que el tabaco.
El convenio marco de la OMS, si se lo lee atentamente, contempla alternativas de cultivos y medidas a favor del pequeño productor, junto al Estado, al que le pide que acompañe. El Ministerio de Salud, una excepción en el gobierno argentino, está en línea con este pedido. Las cámaras de productores, en cambio, junto a legisladores y otras autoridades, fundan su oposición al convenio de la OMS en la protección de fuentes de trabajo y de las economías regionales tabacaleras. Lejos de proteger la actividad, la hipotecan, pues sin imaginación innovadora alientan lo retrógrado frente al cambio que se viene.

Cómo obtener recursos millonarios

Cómo obtener recursos millonarios

Arturo Prins
Arturo PrinsPARA LA NACION
Fuente: LA NACION
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24 de mayo de 2019  
En 2017, Estados Unidos destinó US$410.000 millones (2,1% del PBI) a educación, ciencia, salud, cultura, medio ambiente y otros fines, sin aplicar impuestos especiales ni fondos estatales. ¿Su origen? Donaciones de empresas, fundaciones y ciudadanos, logradas por 1.286.181 organizaciones de la sociedad civil (OSC). Los ciudadanos, históricamente, aportan la mayor parte: el 79% ese año (70% en dinero, 9% en legados); las empresas y fundaciones, el 5% y 16%, respectivamente.
Hace 64 años, The Giving Institute comenzó a editar el anuario Giving USA, que registra las donaciones. En 1954: US$5400 millones (1,5% del PBI). El crecimiento de la filantropía fue impulsado por profesionales ( fundraisers), capacitados en el arte del desarrollo de fondos ( fundraising). Ellos agregan a la "cultura del dar", la "cultura del pedir", cuyos resultados son notablemente superiores. Organizan encuentros; idean palabras y conceptos para explicar, entusiasmar y enamorar, pues "filantropía" significa amor al semejante. Las donaciones no nacen, como suele escucharse, por el incentivo fiscal: quien no dona tiene más utilidad que si dona y deduce. El incentivo acompaña a quien ya decidió donar por amor a una causa.
Países que encabezan el ranking de donaciones, elaborado por la Charities Aid Foundation del Reino Unido, tienen fundraisers formados en universidades. Se agrupan en OSC como la National Society of Fundraising Executives, de EE.UU., donde intercambian experiencias y conocimientos. En ese ranking la Argentina ocupa los últimos lugares. No porque seamos ajenos a la solidaridad, sino porque falta la "cultura del pedir". Por ello, experimentados fundraisers del país siguieron el ejemplo estadounidense y crearon, en 1998, la Asociación de Ejecutivos en Desarrollo de Recursos para Organizaciones Sociales (Aedros) bajo la idea de "si no pedís, no te dan".
Un ámbito que falta estimular entre nosotros es el de las universidades públicas, por su impacto en la economía. En 2016, las 53 se declararon en emergencia y pidieron un subsidio al Estado para pagar el aumento de la tarifa del gas. No impulsan fondos para investigar. Nuestro premio Nobel Bernardo Houssay decía que la universidad que no genera conocimientos y solo los trasmite es una escuela técnica. Y agregaba: "Los países son ricos porque investigan, y no es que investigan porque son ricos". Señalaba así una causa principal de nuestras crisis: una economía insolvente, pues prescinde del mayor valor para crecer, el conocimiento. Chile, por ello, dictó una ley para incentivar donaciones a sus 62 universidades públicas y privadas, y 27 institutos profesionales. Ya obtuvieron US$700 millones.
Del total donado en Estados Unidos en 2017, más del 10% se destinó a 63 universidades públicas, 37 privadas y 100 colleges: US$43.600 millones, 6,3% más que en 2016. La mayor parte aportada por individuos, pues los fundraisers movilizan a los exalumnos. En 2015, el millonario exalumno Gerald Chan dio a Harvard la mayor donación de su historia (US$350 millones), superada en 2016 por otro exalumno, John Paulson (US$400 millones). Harvard encabezó en 2017 el ranking de las donaciones a universidades (US$1190 millones), seguida por Stanford (US$951 millones).
Las universidades públicas argentinas dependen de magros presupuestos oficiales. Muchas privadas, en cambio, desarrollan fundraising. Socios de Aedros se desempeñaron en las de San Andrés, Torcuato Di Tella, Austral y otras. También en OSC como Unicef, Greenpace, Médicos sin Fronteras o Cáritas. Todas obtuvieron donaciones millonarias. La Fundación Sales, en su espacio Cáncer Con Ciencia, ya superó los US$30 millones en donaciones para investigar el cáncer. Mayormente lo aportaron mes a mes, más de 110.000 individuos, número que crece cada año. Nuestro segundo premio Nobel en ciencias, Luis F. Leloir, abrió una oficina de fundraising en 1973, que le reportó recursos para sus investigaciones y para construir un moderno laboratorio en Parque Centenario.
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Los 210 socios de Aedros y las 173 OSC se reúnen periódicamente para intercambiar experiencias. Dictan cursos de capacitación y ya organizaron varios congresos internacionales, con talleres conducidos por fundraisers de Estados Unidos, el Reino Unido, Suiza y América Latina, con un promedio de 250 inscriptos de distintos países. Aedros es una usina de inteligencia oficialmente desaprovechada en las universidades, a pesar del impacto económico que podría lograr.